Danos nuestro pan de cada día

Paz en el mercado

Estudio bíblico sobre Mateo 20:1-16

Parábola de los obreros de la viña

Mateo 20:1-16

Un segundo relato – Danos nuestro pan de cada día

A las 5:00 de la mañana, cuando aún era noche, un grupo de trabajadores migrantes comenzaron a reunirse en la plaza de la estación de Ansan en Corea del Sur. Apenas eran las 5:30 horas, y ya había allí unos 100 obreros. A las 6:00 horas llegó una furgoneta y un hombre seleccionó a diez personas y desapareció con ellas. Diez minutos más tarde, llegó otra furgoneta y se llevó a cinco más. Y aunque no vino ninguna furgoneta más, la gente se quedó esperando hasta aproximadamente las 9:00 horas.

Entonces, la mayoría de las personas que esperaban poder ganar el “pan de ese día” regresaron a su casa. Cinco o seis personas abrieron su maleta y comenzaron a vender pequeños artículos de recuerdo que habían traído de sus países de origen. Tres o cuatro personas comenzaron a mendigar. Unas diez personas se quedaron en la plaza sin saber qué hacer. Algunos se sintieron abrumados por el sol y otros se pusieron a cantar.      

En Corea hay aproximadamente un millón de trabajadores migrantes. La mayoría de ellos trabaja en las tareas llamadas “3D” (en inglés: “dirty, difficult (physically) y dangerous”) o sea “trabajos sucios, difíciles (físicamente) y peligrosos”. Muchos de ellos trabajan como obreros poco cualificados en la industria de la construcción. Sin embargo, debido a los efectos negativos de la crisis económica mundial de 2009, y al desplome del mercado inmobiliario, muchos ya no consiguen trabajar cada día. Para ellos, “danos hoy nuestro pan de cada día” no es sólo una petición del Padrenuestro o una frase de una liturgia, ¡sino una cuestión de vida o muerte!

Preguntas preliminares

1.      ¿De qué trata la parábola de los obreros en la viña?

2.      ¿Cuántas veces salió el señor de la viña a contratar obreros?

3.      ¿Por qué estaban los obreros desocupados a la hora undécima en la plaza del mercado? ¿Por qué algunos regresaron a su casa y otros no lo hicieron?

4.      ¿Cuál es la remuneración media por día de un trabajador poco cualificado en su propio contexto? (¿es el equivalente a un denario en la época de Jesús?) ¿Cuál es el salario mínimo por día en su país?

5.      Tenga a bien completar la plantilla siguiente. 

Momento de la contratación

Hora de conclusióndel trabajo

Horas de trabajo

Pago previsto según las horas trabajadas

Pago real efectuado por el señor de la viña

Temprano por la mañana (6:00 horas)

18:00

12 hours

1 denario (10 ases)

1 denario (10 ases)

Hora tercera (9:00)

18:00

 

 

 

Hora sexta (12:00)

18:00

 

 

 

Hora novena (15:00)

18:00

 

 

 

Hora undécima (17:00)

18:00

 

 

 

6.      ¿Por qué protestaron los hombres que fueron contratados primero al finalizar el día? ¿Habría aceptado usted ese pago si fuera una de las personas que trabajó 12 horas? ¿Qué es más difícil: trabajar en la viña, o quedarse esperando a que alguien le dé trabajo en el mercado laboral cada día?

El denario

En el sistema monetario romano, el denario (plural: denarii) era una pequeña moneda de plata acuñada en el 211 AC. Era la moneda más común destinada a la circulación, pero se fue devaluando poco a poco hasta que fue sustituida por el antoninianus. La palabra denario se deriva del latín dēnī "diez veces", dado que su valor original eran 10 ases. Su poder adquisitivo en la época de Jesús, si pensamos en términos del costo del pan, se calcula en unos 20dólares EE.UU. Los historiadores dicen que la remuneración diaria de un obrero poco cualificado o de un soldado raso del Imperio romano era un denario, sin impuestos. (por comparación, un trabajador en los Estados Unidos de América en 2005, que ganaba el salario mínimo, recibía 58 dólares EE.UU: por un día de ocho horas, antes del pago de los impuestos)

Las parábolas

¿Cómo entendemos las parábolas de Jesús? Solemos utilizar parábolas para explicar algo de forma sencilla y fácil en la enseñanza moral o religiosa. En los evangelios sinópticos las parábolas son la metodología principal de las enseñanzas de Jesús. Aproximadamente un tercio de sus enseñanzas utilizaban parábolas, sobre todo cuando se dirigía a una multitud inculta. Las parábolas de Jesús son historias sencillas, fáciles de recordar. Sin embargo, aunque sus parábolas son sencillas y fáciles de entender, su significado es profundo y pone de relieve los valores centrales del Reino de Dios. Así pues, cada parábola exige una cuidadosa lectura e interpretación.  

La parábola de la viña

La finalidad de la parábola de Jesús de los obreros en la viña es enseñar acerca del Reino de Dios (v. 1). El contexto de la parábola es el desempleo masivo. Muchos obreros estaban en la plaza desocupados (vv. 3 y 6). Cuando el señor de la viña les preguntó: “¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? (v. 6) la respuesta fue clara: “porque nadie nos ha contratado (v.7) Algunas personas ricas así como responsables políticos dicen que los pobres son pobres porque son haraganes. Sin embargo, en esta parábola hay muchos obreros que no tienen oportunidades de trabajo aunque quieran trabajar.  

La cuestión que se plantea a continuación es la de una remuneración justa. Incluso en el caso de trabajadores que consiguen trabajar los 365 días del año, con un denario al día no se logra alcanzar el salario mínimo de hoy día. Representaba menos de la mitad, y los obreros habrían tenido que trabajar casi las 24 horas del día para ganar el salario mínimo. Por otra parte, para quienes sólo tienen trabajo durante seis meses al año, ¿consideran ustedes que el salario de un denario sería suficiente para vivir?  

Parece que los primeros gozaban de todo tipo de privilegios. Los últimos, por su parte, no contaban con los medios básicos, como la formación necesaria, para subir en la escala socioeconómica. En ese contexto, Jesús enseñó esta parábola acerca de lo que significa una economía justa en el reino de Dios.

En primer lugar, la economía justa del reino de Dios requiere igualdad de oportunidades. En la parábola, el señor de la viña contrató obreros cinco veces. En la profecía hebrea, la viña significaba el pueblo de Dios y su “señor” es Dios (véase Isaías 5:7). La economía del reino de Dios proporciona las mismas oportunidades de trabajo a todos a fin de que puedan sustentar sus vidas y poner por obra los dones que Dios les da.      

En segundo lugar, la distribución fue equitativa, basada en las necesidades. Sea que trabajaran doce horas, sea que trabajaran sólo una hora, todos recibieron por igual un denario que podía permitirles comprar el pan de cada día para sus familias. Por supuesto, ¡no fue justo! No había criterios para ese pago. No se basaba ni en la cantidad ni en la calidad de lo que hacían. Sin embargo, si tenemos en cuenta que un denario era un salario mínimo de subsistencia, es comprensible.

En tercer lugar, “no nos metas en tentación”. Para quienes habían trabajado 12 horas se trataba de un cálculo ilógico. (v.12) Era totalmente inaceptable, un pago injusto. En medio de la reciente crisis financiera mundial, se produjo el escándalo de los millones de dólares EE.UU. pagados en primas a responsables financieros de Wall Street o de la City de Londres. El Director ejecutivo de la UBS justificó esa avidez como inevitable para poder contratar gestores financieros altamente cualificados. Esas personas que crearon la crisis se pusieron diferentes mascaras, presentándose como dirigentes capaces de resolver los problemas. Así pues, en las leyes de economía que conocemos actualmente, los primeros siempre serán los primeros y los últimos siempre serán los últimos.

Vivimos en una sociedad competitiva donde todo se mide en números. Incluso los seres humanos se dividen entre los primeros y los últimos, los poderosos y los pequeños. Poseer más que otros y acumular riqueza ha llegado a ser la única medida de la seguridad en el mercado sin Dios. Las tentaciones de excesiva riqueza y de codicia acechan en cada rincón del mercado. En la lógica del mercado, no hay espacio para la gracia de Dios de aliviar el sufrimiento humano.  El mercado nos induce la tentación de adorar a Mammón. 

Preguntas finales

1. ¿Existe paz en los mercados actuales tanto locales como mundiales? Si no es así,  ¿a qué se debe que no haya paz? En caso afirmativo, ¿se trata de pax Romana o de pax Christi?

2. ¿Existe justicia en el mercado? En caso afirmativo, ¿bastaría con que haya justicia para que haya paz en el mercado?

3. En esta parábola, ¿está hablando Jesús realmente de la paz en el mercado? ¿Qué significa entonces el último versículo de la parábola?

Economía del Reino de Dios

Lean juntos Isaías 55:1. “¡Venid, todos los sedientos, venid a las aguas! Aunque no tengáis dinero, ¡venid, comprad y comed! ¡Venid, comprad sin dinero y sin pagar vino y leche!” El mercado es un lugar cuyo acceso es negado a quienes no tienen dinero. Todo tiene su precio en el mercado, incluso los seres humanos. Sin embargo, en ese contexto, recordemos que existe un mercado totalmente diferente en el Reino de Dios, donde aunque no tengamos dinero, podemos tener vida en abundancia. Si en Isaías 55 encontramos la visión de una economía que da vida, el texto de Mateo 20 es un estudio de caso acerca de cómo hacerla realidad. La economía de los primeros que cuidan de los últimos como si fueran los primeros – ¡es posible! Una economía de los primeros y los últimos que se sientan a la mesa y hacen fiesta juntos en la casa del padre – ¡es posible! (Lucas 15:11-32) 

 

Estudio bíblico por Jooseop Keum.